lunes, 7 de abril de 2014

EL NIVEL.- Relato. Autor: Augusto Llosa Giraldo


EL NIVEL




Encontré la celda vacía pero con evidencia de que había sido usada hacia unas horas, había restos de comida y junto al viejo colchón maloliente algunas pertenencias que estaban tiradas  en la pequeña celda a donde había sido recluido por la policía del régimen político de aquel entonces. Gobernaba una dictadura y su lucha contra la subversión era criminal y siniestra.

Una orden judicial me llevó a prisión acusado de “subversivo” y fui apresado  en mi pueblo natal, de allí conducido a la capital enmarrocado a donde llegué en la madrugada custodiado por dos policías, e ingrese a un tétrico local de la policía nacional. Las celdas estaban ubicadas en el sótano de un inmenso local antiguo que creo todavía funciona como prisión política en la actualidad.

Luego de los interrogatorios de rigor que duraron por espacio de tres horas, fui conducido a una de las mencionadas celdas que para ingresar al desnivel había que bajar por una estrecha escalera en caracol, el techo era bajo y casi rosaba mi cabeza. La celda olía mal. Luego que un policía abriera la pesada celda, me quedé solo después de muchas horas de interrogatorio  y el cansancio del largo viaje se dejaba sentir, quise dormir, el cuerpo me lo pedía, pero el ir y venir de los policías y de presos me lo impidieron.

No había trascurrido ni media hora cuando de pronto se volvió abrir la celda y pude contemplar con mis ojos sorprendidos la llegada de un preso que lo traían completamente “molido” a golpes que fue tirado violentamente al interior de la celda por sus captores, tenía la frente sangrando y apenas si podía moverse, ya que cayó de bruces y al verme trató de sonreír pero los gritos de los gendarmes lo cohibieron. Nos quedamos los dos solos y luego de unos minutos de completo silencio, trató de incorporarse pero el fuerte dolor se lo impidió, entonces traté de ayudarlo, lo tome de uno de sus brazos y con mucho esfuerzo pudo sentarse en una de las esquinas de la celda.

Luego de saludarnos brevemente lo miré fijamente y le pregunté qué le había sucedido, balbuceando me comenzó a narrar su tragedia  que ya lo llevaba más de una semana en las mazmorras de la dictadura. Lo sindicaban de haber participado en un atentado dinamitero de un centro comercial de la capital, en donde hubo más de una docena de muertos y muchos heridos que lamentar. Fue señalado por una joven pareja que había sido detenida por la policía semanas antes, y lo acusaban de pertenecer a una organización terrorista.

Según me comentó Alejandro, que así se llamaba aquel preso, la relación existente entre ellos devino en el hecho que él les alquiló la cochera de su casa que se encontraba en construcción, para que allí guardaran un auto que finalmente resultó como “coche bomba” en el atentado terrorista  sin que él y su familia se dieran cuenta de nada.

Luego que ambos tomamos un poco de  confianza le ayudé a  recoger sus pocas pertenencias y tratar de que descanse, pero no fue posible, él quería hablar y lo escuchaba, me contó cómo  la policía lo maltrataba y de los largos interrogatorios a que era sometido, y expuesto a todo tipo de torturas y vejámenes psicológicos, cómo el hecho de golpearlo salvajemente y finalmente hacerlo arrodillar para ponerle una pistola en la cabeza y con otra arma disparar muy cerca de él y de miedo orinarse y desplomarse creyéndose  que había muerto.

En todo este tiempo los policías no se cansaban de preguntarle cuál era su “nivel”, se supone qué le preguntaban cuál era el grado político que ostentaba al interior de la organización. Alejandro, cansado de escuchar esta palabra qué no comprendía, y para que ya no lo sigan maltratando les dijo: “Vamos a mi casa que allí tengo las prueba que ustedes buscan”, de inmediato lo subieron a una camioneta y lo llevaron  a su casa ubicada en uno de los populosos distritos de la capital. Al llegar al lugar de frente se dirigió a una de las habitaciones en donde guardaba sus herramientas de trabajo, de donde saco un “nivel de construcción” que usaba en su trabajo, porque era albañil. Los policías al ver la “prueba” se quedaron pasmados y se miraron entre ellos, sobre todo el oficial que dirigía el operativo, movió la cabeza y sonriendo dio  la  señal de termino de aquella frustrada operación.

La noche se hizo larga y no logramos  conciliar el sueño, tanto el qué me contaba su historia fascinante y brutal, y yo que le escucha absorto con total atención. Esa noche no lo sacaron a torturar y pudo descansar al menos un poco. Yo al día siguiente fui sacado muy temprano en forma  sorpresiva y apenas si pude despedirme de él, me subieron a una camioneta y raudamente me llevaron al  aeropuerto y de allí me subieron a un avión rumbo al Cusco.


Nunca más supe nada de él…          



  

domingo, 6 de abril de 2014

DAVID ALCANTARA A LA ALCALDIA DE CASMA


DAVID ALCANTARÁ, 

UN CANDIDADO A LA ALCALDIA DE

 CASMA



El Dr. David Alcántara Maguiña junto a los niños de Casma.

Saludo a la población casmeña, soy el Dr. David Alcántara Maguiña que cursó estudios en el Colegio Nacional Mariscal Luzuriaga, aún recuerdo a la profesora Estela Roca, Noemi Loyola, al profesor Serrano, entre otros que me han apoyado para mi carrera profesional.

Fui becado en 1,994 con el premio a la excelencia y tuve la oportunidad de emigrar a la ciudad de Trujillo y dada la situación económica para muchos de nosotros en esos años tuve que ingresar al curso de Administración de Empresa para luego ingresar a Medicina que era mi sueño, pero tenía que tener dinero y para ello trabajé en el Puerto Casma en la pesca, manejando motocar y juntar dinero para pagar el curso de medicina en la Universidad “Faustino Sánchez Carrión” de Huacho en donde ingresé en el primer lugar, posteriormente me trasladé a la Universidad Nacional “Federico Villareal” de Lima.


El Dr. David Alcántara con los niños de Yaután en la Navidad del año 2,013.
Recuerdo que tuve un curso en la universidad de Huacho que me inspiró y motivo a estudiar. Allí aprendí a que cuando uno estudia puede lograr lo que desea y sí uno  tiene un problema debe hablar, y eso fue lo que hice. Eso me motivó que visitara todas las embajadas extranjeras de Lima, entre ellas la de USA, Brasil, Rusia entre otras en busca de una beca de estudios, tenía que buscar una oportunidad y  estaba seguro que lo lograría. Y tuve la oportunidad de lograrlo a falta de uno, dos, una de Rusia y de Brasil. Tuve que decidir, la primera me pedía $ 5,000 dòlares que sumado al idioma que no sabía no era posible, entonces opté por la de Brasil que solo me pedía $ 2,000 dólares y aunque el idioma portugués no lo conocía lo podía aprender rápidamente porque es un idioma de origen latino.
Entonces tomé la decisión de viajar, comunique a la Sra. de la pensión que me retiraba e inmediatamente viaje a Casma, y llegué a mi casa a eso de las 7.00 de la noche, mi padre al verme con mi maleta en la mano se asustó y me preguntó si  había pasado algo malo o si había embarazado a una chica, les dije que no, que la razón de mi llegada era para comunicarles que había obtenido una beca de estudios en una universidad del Brasil, y estaba decidido a viajar para estudiar y necesitaba su apoyo. Logramos juntar los $ 2,000 dólares y el Dr. Luis Chero Maldonado se encargó de la Visa, el pasaporte y demás documentos que tenía que llevar. De este dinero $ 1,000 dólares era para la universidad y el resto del dinero  para cubrir el pasaje y mi estadía en la universidad.


Navidad con los niños del Centro Poblado de Cachipampa.


Cuando llegué al aeropuerto de Rio de Janeiro el taxi me cobró $ 100 dólares, el alquiler de un cuarto costaba entre $ 200 a 300 dólares y no  conocía a nadie. Y la verdad me asusté,  sí hacia uso del poco dinero que aun tenia no me alcanzaba para vivir ni un mes. Preocupado por mi situación económica precaria, no me quedo otra alternativa que buscar apoyo y gracias a Dios, un trabajador de la universidad que laboraba en la acopiadora comprendió mi situación y me llevó a vivir a su casa que quedaba en una “favela” lo que aquí se llama asentamientos humanos, y se ubicaba muy cerca de la universidad, uno de ellos me preguntó un día qué cómo yo estudiaba medicina, si esa carrera era solo para hijos de ricos, les dije que yo era un estudiante becado y de modesta condición económica. Me comprendieron y me dieron todo su apoyo, y poco a poco fui aprendiendo el idioma portugués de tanto ver novelas de la televisión y leer periódicos.

Estudie junto  a chilenos, bolivianos, paraguayos y ecuatorianos, en donde  la mayoría de ellos eran hijos de empresarios millonarios que recibían su apoyo mensual y vivían en departamentos lujosos. Cuando me invitaban a almorzar o a sus reuniones de estudio no podía asistir porque no tenía dinero para los pasajes y menos para el almuerzo, y peor para ir a fiestas. Nunca se enteraron que yo iba a pie ida  y vuelta a la universidad porque yo vivía cerca y me cocinaba casi siempre arroz con huevo frito, ya que yo me compraba cajas de huevo para consumirlos en forma diaria.
Cuando pasé al segundo año y era el mejor alumno de mi clase, mis compañeros de estudios comenzaron a llevarme a sus casas en sus coches o me pagaban el pasaje para que les ayude en sus clases, y sobre todo en las prácticas, allí podía comer carne a mis anchas lo que en meses no probaba. A partir de este año comencé a ganar $ 250 dólares mensuales, en el tercer año ingrese a una empresa como médico de los trabajadores y en el cuarto año comencé a trabajar como médico de práctica y a partir de ese año pude apoyar económicamente a mis padres, y después de cinco años pude regresar a mi patria el Perú a visitar a mis padres y demás familiares. Recuerdo que en aquel entonces el pasaje costaba $ 1,500 dólares.


Mi especialidad de médico cardiólogo me llevó a trabajar en el Instituto de Cardiología de Río de Janeiro, demás soy médico de pacientes graves. Al final me gradué y recibí mi título que ostento con mucho esfuerzo de médico cardiólogo.  



Nota: Este es un  texto borrador...


jueves, 13 de marzo de 2014

ÓRDENES SON ÓRDENES.- Autor: Eduardo Ayala Vera


ÓRDENES SON ÓRDENES


Había llegado al cuarto de secundaria con un precedente muy bueno, al punto que la misma dirección del Colegio me ratificó como policía escolar ese año. Siempre me gustó la disciplina y que los demás me obedezcan, dirigir a grupo de personas y eso lo llevé siempre a las aulas. Ya antes había llegado a ser brigadier general, en mi anterior colegio; todos los brigadieres y policías escolares del “Salvador Allende”, estaban a mi cargo y eso me hacía sentir importante. Ya un año antes se había introducido las rondas por parte de los Policías escolares, quienes servíamos de apoyo a los auxiliares destacados a este Centro Educativo, que en total sumaban, dos en el turno de la mañana y dos en el de la tarde. Era una disposición de la dirección que salgamos a darnos vueltas por todo el Colegio y no permitir que los alumnos pernocten fuera de sus aulas; siempre y cuando nos encontremos dentro de nuestras horas libres o cuando algún docente no asistiera a clases.
Siempre hacíamos las rondas de dos, y mi amigo Alfonso Puelles, más conocido como “El Gringo” - Un alumno, de regular para abajo; poco tímido con las chicas y de espíritu emprendedor, que por esos azares del destino llegó a ser miembro de nuestra policía nacional – era el indicado para acompañarme. Las coordinaciones se hacían precisamente con los auxiliares, quienes ejercían un poder de mando sobre nosotros (unos más que otros, por su abusivo proceder). Era inicio de semana y nos intercepta el Sr. Lomparte, su avanzada edad o su apariencia de serlo imponía cierto respeto, por lo que era difícil negarse a lo que este Señor perteneciente a una conocida familia casmeña, dispusiera:
-          ¡Jóvenes Policías! - Necesito que se acerquen a la “H” y le digan a los alumnos que se encuentran afuera de su aula que pasen.
Por ser el alma mater, nuestro centro educativo era uno de los más grandes y por ende concentraba al mayor número de alumnado en nuestra ciudad y cada año contaba con secciones de acuerdo al alfabeto, tomando en consideración, las edades, su capacidad como alumnos, etc.
-          Por un momento nos quedamos callados, sin reaccionar…y cuando nuestro auxiliar se ha retirado, vinieron las expresiones irremediables:
-          ¡Qué!. ¿A la zona prohibida?. – ¿Has escuchado Alfonso?...
La zona prohibida, así bautizada por los propios alumnos y algunos docentes, por tratarse de la última sección del quinto de secundaria, donde se encontraban los alumnos más “vagos” del colegio, la mayoría bordeaban los 20 años y muchos de ellos tenían su prontuariado en la dirección (suspensiones, expulsiones transitorias, innumerables llamados de atención, broncas cotidianas, en fin). Era un lugar, alejado de las demás aulas. Casi, casi se había creado un límite ficticio, el cual nadie quería cruzar, por motivos justificados. Era como cruzar, cercos de espinas y estratégicas zonas minadas, a donde ningún atrevido u osado brigadier o policía escolar se atrevería a traspasar.
-          Nos quedamos mudos por un instante, ambos nos miramos – entre indecisos y asustados; queriendo que se revoque esta orden en ese instante, pero el Sr. Lomparte ya no estaba y como decían siempre nuestros superiores, desde cuando estuve en el primer año de la secundaria, en que fui por primera vez, un privilegiado con cordón en el hombro izquierdo o tal vez – y mejor dicho – un sacrificado con uniforme y nada más. Ordenes son ordenes.
-          Ambos nos miramos por un momento, por nuestras mentes pasaron muchas ideas. Incluso la idea de hacernos los locos e irnos por ahí, para luego regresar a nuestras aulas. La decisión al final sería de nosotros, pues algo nos hacía dudar de acatar aquella orden, por tratarse de evadir una responsabilidad del mismo auxiliar, pues aquella acción le correspondería a él y no a un par de débiles y muy novatos policías escolares, ya que aquella área del colegio, era reservada sólo para docentes y auxiliares, pero el deber se imponía ante nosotros y como reitero, alguien en nuestras enseñanzas nos transmitió, al decirnos: Ordenes son órdenes…
-          Pasaron los minutos y no atinábamos a nada; nuestros corazones empezaron a palpitar más aceleradamente y nuestras manos pese al calor reinante de nuestra tierra, se sintieron frías. Y casi, como por un acto reflejo ambos iniciamos un recorrido visual inesperado a nuestro alrededor y logramos divisar, el rostro del Sr. Lomparte que se asomaba de entre una de las paredes de la dirección, como observándonos; pero que al cruzarse con nuestras miradas, repentinamente se escondía…
Sin más remedio, caminamos hacia la “zona prohibida” y en efecto, parecía otro mundo, la bulla era ensordecedora, todos hacían lo que querían, los rostros disímiles hacían recordar algún reclusorio juvenil, nadie permanecía en su aula, y de ninguna manera causamos el efecto que dábamos en otras secciones quienes al  ver a policías escolares, cuando estamos a algunos metros todos súbitamente ingresaban a sus respectivas aulas. Y cuando ya nos encontrábamos a escasos treinta metros de la puerta de entrada del aula, alguien se nos acerca:
Tenía una apariencia un tanto tétrica: el ojo izquierdo medianamente gacho, de contextura delgada, el ceño fruncido, sus pasos eran desafiantes, una cicatriz que se imponía en parte de su cara, partía precisamente del ojo izquierdo, en el brazo derecho se distinguía un tatuaje bien pronunciado con la imagen de una chica semi desnuda  y de seguro que pasaba los veinte años.
-          ¡Que pasa muchachos!... Por un momento enmudecimos.
-          Habló Alfonso; quien había cambiado de color en ese instante.
-          ¡Nada amigo!. - ¡Sólo somos portadores de un mensaje!. (rápidamente entendí la respuesta astuta de  Alfonso).
En ese momento, aquel muchacho (que más parecía un delincuente requisitoriado), soltó una sonrisa burlona y hasta cómplice.
-          Bueno hablen ya!-¡Qué mensaje! . (cambiando su tono de voz). Un tanto más agresivo.
-          Alfonso. Ahora sí se quedó mudo.
-          Cuando repentinamente y como si hubiéramos estado conectados mentalmente. Le respondí: ¡Dice el Sr. Lomparte que por favor entren a su aula!...Alfonso, dentro de su transe de conmoción total voltea y me mira asombrado.
-          Y de repente, el muchacho suelta una estruendosa risa y me contesta con una voz lúgubre y desafiante:
¡Dile al Sr. Lomparte que si es tan hombrecito que venga el mismo y nos haga entrar!.
Ambos hemos dado media vuelta y hemos regresado como tormentas tropicales a nuestras respectivas aulas, sin poder contarle lo sucedido a nuestro auxiliar; al estricto Sr. Lomparte, quien seguramente yacía temeroso en la dirección y quien tuvo menos valor que nosotros. Y gracias a ello, aprendimos que no siempre se debe  acatar a toda costa una orden, sobre todo si está de por medio nuestra propia seguridad personal.


                                                                            Casma, 16 de Julio 2010.




NOTA:

Abogado y escritor casmeño. Son sus padres don José Luis Ayala León y doña Carmen Norma Vera Balarezo de Ayala (fallecida). Es el segundo de tres hermanos. Realizo sus estudios primarios y secundarios en Casma. Sus estudios Superiores los realizó en  Lima, graduándose como abogado en la Universidad de San Martín de Porres, es aquí donde afianzó su amor por las letras, participando en diversos círculos literarios como “Hora Zero”, “Zoociedad”, “Valium”, “Vade retro”, “Galera”, “Lumem Gentium”.
Ha sido Presidente de la Asociación de Escritores y Poetas de Casma. Es integrante de la Casa de la Cultura; asimismo, integra la Asociación de Escritores y Poetas de Ancash (AEPA), la Asociación de Periodistas de Casma y la Federación de Escritores del Perú. También ha sido docente  de diferentes instituciones educativas de Casma y Chimbote. Presidente de la Asociación de Abogados de la provincia de Casma, Director Académico del Centro para la Investigación del Derecho – CID, Presidente Honorario de la Asociación Pro Derechos del Ciudadano – APRODEC, Fundador y principal promotor del Instituto “Cultura y Desarrollo”, Procurador Público en las Municipalidades de Casma y Huarmey, entre otras.  Es diplomado en Derecho Civil, en Gestión y Administración Pública. Especialista en temas Municipales, Laborales y Administrativos. Siguiendo actualmente una maestría en Derecho.

II.- OBRAS PUBLICADAS:

Ø  1992-1995 (etapa universitaria): “Malparidos i reverentes” (plaqueta),  “El Viaje” (cuento), “Eructos y desvaríos”(plaqueta), “El Origen y el Fin” (cuento), “Poemas de una Semana” (participante en Concurso Nacional de la Asociación Peruano Japonesa).
Ø  2000 “Sueños de Verano” (plaqueta).
Ø  2001 “Apuntes de Junio” (plaqueta).
Ø  2002 “Letra Urgente” (plaqueta).
Ø  2003 “La Cintura de Afrodita” (Primer Poemario).
Ø  2004 “De cuando el Amor es un ave” (plaqueta).
Ø  2006 “Alegoría de tu Presencia” (poemario).
Ø  2007 “Eros o las deidades del Eclipse en tus labios” (poemario).
Ø  2008 “Seis” (plaqueta).
Ø  2008  “Versos para un Ángel” (plaqueta).
Ø  2008 “Escritos para Carmen” (poesía, crónicas y pensamientos).
Ø  2011 “El Ocaso de los Sentimientos” (cuentos).





lunes, 10 de marzo de 2014

TAÍTA MÍRAME EL DIENTE,. Cuento: Versión Popular.


TAITA MÌRAME EL DIENTE


(Cuento)



Y el viejo Matías, empezó así su relato:

"Ya casi era de nochecita, cuando los arrieros decidieron acampar debajo del cerro Manchán.

Después de descargar las piaras compuestas de mulas y burros, amarraron a las bestias para que no se espantaran. Sacaron las talegas de fiambre y los chifles y se sentaron a merendar, después sacaron las botellas de anisado y se pusieron a beber.

De pronto - Ña, Ña, Ña, Ñaaa — Se escuchó el llanto de un niño desde la oscuridad.

Casi todos aguaitaron en medio de la oscuridad de la noche, tratando de ver de donde  provenía el llanto; pero como el llanto se oyó mas cerca y mas desesperado, don Floro, el dueño de la piara, comentó - Yo he visto que nadie vive por aquí, seguro que algún caminante ha acampado cerca de nosotros.

- Y qué modo de gritar del churre compadre, si se  me escarapela el cuerpo al oírlo - dijo uno - - Parece el llanto del mal de los siete días - agregó otro - Después siguieron conversando, diciéndose que seguramente la criatura estaba sola, pues no se oían voces ni pisadas en la soledad del  campo. Alguno opinó que se le había caído a alguna viajera y no falto quien supusiera, que alguna madre desnaturalizada lo hubiera abandonado.
Don Floro, hombre cristiano y comedido, propuso que lo mejor era ir a buscar y recoger a la criatura y sin pedir ni esperar que otro lo acompañe, cogió su poncho y tomó el camino de donde venia el llanto.

- Ña, Ña, Ñaaa! - lloraba con mas fuerza la criatura.
- Parecía que "aquisito" nomás estaba, se iba diciendo mientras caminaba, dándose cuenta de que se alejaba ya regular distancia.

Al fin, detrás de unos arbustos, distinguió un bulto blanco donde se encontraba envuelto un bebé recién nacido. Don Floro, cogió a la criatura y con mucho cuidado lo envolvió en su poncho, emprendiendo el camino de regreso.

Al apretarlo contra su pecho en humano afán de protección, reparó en que el niño ardía en  fiebre - Angelito de Dios  - comentó en voz alta, entonces oyó que el recién nacido reía a carcajadas.

Extrañado de que hiciera esto un recién nacido, lo miró por la boca del poncho y vio horrorizado que la cara del muchachito coloreaba como la candela; los ojos le relampagueaban y un aliento repugnante le salía de la boca adornada por un colmillo que le llegaba hasta el pecho, al tiempo que le decía con voz ronca: 
Taita, mírame el diente! 

- Ave María Purísima exclamó don Floro aventando a la criatura y santiguándose. Al caer la criatura al suelo, se hizo una verdadera candela, de la que salio el mismísimo demonio, con sus cachos, su rabo, sus patas de cabra y despidiendo olor a azufre.

Antes de desmayarse, don Floro oyó que el maligno le decía:
- Gracias a que llevas puesto el escapulario de Magdalena, no alzó contigo!
Al poco rato, llegaron sus compañeros que salieron a buscarlo muy preocupados y lo hallaron en el suelo echando espuma por la boca, pero bien agarradito de su escapulario.


(Versión popular)



  

martes, 4 de marzo de 2014

UNA HISTORIA IMAGINADA.- Poesìa. Autor: Augusto Llosa Giraldo


UNA HISTORIA IMAGINADA






Puedo suponer que soy un estúpido vagabundo
que teniendo todo, no tiene nada.
O puedo alucinar que soy un millonario reencarnado
en un pobre calato, hoy mendigo.

Y sí hubiera sido un profeta maldito quemado
en la hoguera qué su pensamiento a trascendido?
También pude haber sido todo y nada,
cómo podría haber sido nada y todo.

Imagino que voy casi volando  por el lindero
supra personal de tu entorno  y me acerco
tímidamente para percibir tu aliento
con sabor a yerba luisa
que me anima el espíritu
y  eriza mi carne, y eso que
apenas sí soy una pequeña
mostacilla en la palma
de tu mano que a un
leve suspiro puede
volar - ¡Sí¡ volar¡
por tu imaginación
cómo tú gravitas
en el mío.

Los cobardes que me odian pueden intentar quitarme,
arrebatarme todo lo que tengo, pero  nunca
podrán robarme tu historia, tú silencio
cósmico, tú inolvidable sonrisa
que construye castillos en el
aire con un pequeño
 gesto.

Por qué nadie cómo tú
podría silenciar al
trueno, ni detener
al tiempo
con un
soplo.

           
           





viernes, 21 de febrero de 2014

EN DEFENSA DE CHANQUILLO, NO A LA CONSTRUCCIÓN DEL PENAL...



EN DEFENSA DE CHANQUILLO


 OBSERVATORIO SOLAR

 MÀS ANTIGUO DE AMÉRICA



Se puede observar las trece torres por donde se puede divisar la salida del sol y como funciona el reloj
solar más antiguo de América

Chanquillo, es considerado el observatorio solar más antiguo de América. El observatorio, de una antigüedad de más de 2.000 años, está conformado por trece torres alineadas de norte a sur. Los expertos, entre los cuales se encuentran Iván Ghezzi, de la Pontificia Universidad Católica del Perú, y Clive Ruggles, de la Universidad de Leicester, Reino Unido, explican que las trece torres servían para señalar con bastante precisión los solsticios y equinoccios, y en general para marcar el movimiento cíclico del sol a través del año, indicando el avanzado conocimiento de la astronomía, con fines prácticos y rituales, de los antiguos peruanos.
Este importante centro está situado a la altura del km 361 de la Panamericana Norte, sobre la margen izquierda del río Casma al sur del valle de San Rafael.

Es una muestra de la arquitectura moche, el cual es conocido por sus sangrientas ceremonias donde guerreros prisioneros eran sacrificados en honor a los dioses.
Es considerado como el observatorio solar más antiguo de América, construido hace más de 2.000 años, está en la zona costera del Perú y a sólo 400 kilómetros de Lima, según un estudio publicado por la revista Science.

El observatorio está formado por trece torres levantadas en línea, de norte a sur sobre la cima del monte Chankillo, que indicaban con precisión el desplazamiento anual del Sol, así como los solsticios y los equinoccios. Además, contiene dos puntos artificiales de observación separados por unos 200 metros con una especie de fortaleza rodeada por tres anillos concéntricos.
Su construcción revela que el conocimiento de la astronomía existía en la región desde antes del Imperio Inca, según los arqueólogos Ivan Ghezzi, de la Pontificia Universidad Católica de Perú, y Charles Ruggles, de la Universidad de Leicester, en el Reino Unido. También demuestra que en ellos se realizaban rituales religiosos vinculados con los fenómenos astronómicos.


Los “pilares del Sol”

Hasta ahora, según los relatos de los primeros cronistas, se creía que los primeros observatorios solares estaban en la región de Coricancha, cerca del Cuzco, o habían sido construidos por la cultura Moche, 600 años después de Chankillo. Sin embargo, los denominados “pilares del Sol” que marcaban las estaciones y el momento de realizar los sembrados en la región del Cuzco han quedado borrados con el paso del tiempo y se desconoce su ubicación precisa. Chankillo “es una estructura muy anterior en la costa peruana que parece haber sido construida para facilitar las observaciones del ocaso y del amanecer”, señala el informe.

Por otra parte, las excavaciones arqueológicas revelaron que en la construcción se hacían ofrendas de figurines de guerreros de cerámica con adornos que parecerían ser signos de distinción, lo que sugiere prácticas rituales así como la existencia de clases sociales. “La adoración del Sol y las costumbres cosmológicas de Chankillo tal vez hayan ayudado a legitimar la autoridad de una clase de élite, como ocurrió con el imperio inca dos milenios después”, según los científicos.

En un artículo de análisis publicado por Science, el arqueólogo Charles Mann recoge las opiniones de otros científicos que respaldan la idea de que Chankillo fue solamente un observatorio solar y no una fortaleza militar de la época. Según Luis Jaime Castillo, arqueólogo de la Universidad Pontificia peruana, se trata de un claro ejemplo de un “calendario monumental”. “Es difícil pensar para qué otra cosa pudieron haber servido las torres de observación”, y su presencia revela que existían técnicas de medición muy avanzadas, 600 años antes de la cultura Moche. “Esto nos dice que es posible que hubiesen ocurrido otras cosas que no sabíamos”, añade.

Pero, por otra parte, para Daniel Sandweiss es evidente la necesidad práctica para los pobladores de esa región de contar con el observatorio solar de Chankillo. Según el científico, la agricultura era crucial en la época y en esa zona dependía de la irrigación proporcionada por los ríos. “La observación solar era necesaria para saber cuándo se debía plantar”, según manifiesta.







Vista por Geoeye

El Sensor IKONOS de GeoEye capturó esta imagen de Chankillo el 13 de enero de 2002, y esta imagen muestra las características que los arqueólogos estudiaron para inferir el propósito del sitio. El complejo central aparece en la parte superior izquierda, con sus anillos concéntricos de murallas. Al sureste del complejo central son las Torres Trece, que recuerdan vagamente a un lomo ligeramente curvo. A cada lado de las torres están observando puntos (queda poco de la estructura de la observación del este), y al sur del punto de observación del este esta otro complejo de edificios, al parecer utilizado en parte para el almacenamiento de alimentos. Aunque las formas oscuras en el noreste parecen como afloramientos rocosos, la imagen de mayor resolución revela que son probablemente árboles.

Las Torres Trece eran la clave para la conclusión de los científicos de que el sitio era un observatorio solar. Estas torres espaciadas regularmente se alinean a lo largo de una colina, separados por cerca de 5 metros (16 pies). Las torres se ven fácilmente desde complejo central de Chankillo, pero los puntos de vista de las torres de los puntos de observación del este y oeste son especialmente esclarecedores. Estos puntos de vista están situados de manera que, en los solsticios de invierno y verano, los amaneceres y puestas de sol se alinean con las torres en los extremos de la línea. Otros eventos solares, como la salida y puesta del Sol en los puntos medios entre los solsticios, estaban alineados con diferentes torres.


¿Por qué los antiguos habitantes de esta región cultivaban un entendimiento tan profundo de los ciclos solares? Además de los posibles propósitos ceremoniales, el observatorio puede haber tenido usos prácticos. En razón de la costa seca del Perú, la precipitación es estacional, por lo que un calendario solar confiable ayudaría a determinar el momento óptimo para la siembra de cultivos



ÈSTA ES LA LUCHA DEL PUEBLO DE


CASMA EN SU DEFENSA...























Y AHORA SE PREPARA PARA LA 


SEGUNDA BATALLA:







NECESITAMOS SU APOYO MILITANTE POR LA DEFENSA DE NUESTRO PATRIMONIO CULTURAL QUE NO DEBE SER VICTIMA DE LA INCAPACIDAD DE UN GOBIERNO QUE HA TRAICIONADO SUS PROPIOS POSTULADOS...