viernes, 3 de junio de 2016

PRESENTACIÒN DEL LIBRO: "La calle en el Mar" del autor casmeño: Eleazar Moreno Bustos


 PRESENTACIÓN 

 LIBRO: "LA CALLE EN EL MAR"




INVITACIÒN









Se invita a la población casmeña culta, A la presentación del Libro titulado: 
"La calle en el Mar” del autor casmeño: Eleazar Moreno Bustos, que se llevará a cabo el jueves 16 de junio a horas 7.30 p.m. (hora exacta) en las instalaciones del Hostal “El Farol”.

La Ceremonia tendrá un Programa especial.

Se agradece su gentil participación.

Casma, 06 de junio del 2016.

La Comisión



Hostal El Farol - Casma 









martes, 24 de mayo de 2016

CARTA DEL LIBERTADOR DON JOSE DE SAN MARTÍN AL CASMEÑO ANDRES MEJÍA.


CARTA DEL LIBERTADOR  JOSÈ DE SAN MARTÍN AL CASMEÑO ANDRÈS MEJÍA 




“Señor Don Andrés Mejía. Huacho, Noviembre 15 de 1820, mi apreciado paisano y amigo.

Por el orden natural de las cosas la América no podía eternamente ser esclava; y si sus ilustrados, mientras eran impotentes para sacudir el yugo, tenían que soportarlo haciendo violencia a sus sentimientos, luego que se ven protegidos y en actitud de manifestaros, es un deber de todo ciudadano que ama a su Patria contribuir a su libertad del modo que sea más beneficiosos a ésta y, ahorrar en lo posible la sangre de sus hermanos con pronta decisión”.

“Estoy informado de que Ud. es uno de aquellos americanos dignos de este nombre, que hace tiempo suspiran por el día afortunado en que su país salga del estado de envilecimiento y degradación, y que lo tenía desunido al opresor sistema colonial (subrayado nuestro) y se eleve al rango que por su opulencia le corresponde entre las naciones civilizadas. Este día tan temido por los tiranos, tan deseado por los hombres de todos los países que abrigan en su pecho sentimientos liberales, ésta muy próximo y espero que los habitantes de esa provincia cediendo al impulso de su patriotismo levanten el grito contra la tiranía, depongan a las autoridades españolas antes que se aproximen las tropas que destinó a proteger su libertad, y se presenten al orbe, y a sus hermanos de América en la actitud de hombres libres”. 

“Este es el momento de recobrar los preciosos derechos que la naturaleza concedió a todos los seres inteligentes; esta sea la oportunidad en que usted debe trabajar con empeño, con entusiasmo, con actividad y decisión, para fijar la suerte de su país, para hacerse acreedor a las distinciones que la Patria dispensa a sus hijos predilectos, y aspirar a la gloria inmarcesible de ser contado en el número de los libertadores del Perú, de los héroes de la Independencia”.

“No dudo que usted contribuya por medio de su influjo, y relaciones y cuando esté a su alcance a acelerar el día en que todos vivamos libres, tranquilos, felices, bajo el imperio de la ley promulgada por un gobierno formado por nosotros mismos.

Vamos trabajando paisano; piden ustedes las armas, municiones, y demás que necesiten; y en el momento serán asistidos, conforme a los deseos que animan por el bien de sus dignos habitantes.


A  mí afectísimo paisano y amigo.


 José de San Martín 
    (una rubrica). 



NOTA:

Don Andrés Mejía Maguiña, fue familiar del Primer Gran Mariscal del Perú Don Toribio de Luzuriaga y Mejía, que  en 1820 le dirige la carta en mención el Libertador Don José de San Martín.




UN CINEFILO DE ALTO VUELO.- AUTOR: AUGUSTO LLOSA GIRALDO

            
UN CINEFILO DE ALTO VUELO
      


            Cuando llegan las primeras inquietudes en nuestra adolescencia llena de entusiasmo y voluntad desbordante, ocurre un sin fin de cosas que nos atesora el espíritu; vivimos una etapa inolvidable que nos hace suspirar de nostalgia ahora que lo recordamos. Quién no recuerda que cuando niños queríamos ser: “Batman”, “Superman”  entre otros personajes de moda de los “cómic”,  la televisión o el cine que por esos años todavía conservador y puritano leíamos y veíamos. En muchos casos  sólo permitido para mayores de edad y gente acomodada. Claro, un niño no sabia nada de estas cosas,  y ver una película en el cine o la televisión era toda una tentación que uno no podía perdérselo.
Recuerdo que a mi padre le gustaba mucho las funciones circenses, y  a mi madre en cambio el cine siempre fue su fascinación al cual asistíamos por lo menos tres veces a la semana.

            Esta afición desenvuelta – preferentemente  - por el cine me llevó en mi niñez a ver películas casi todos los días, ya que en los años sesenta estaban de moda las funciones de seriales continuadas de “Tarzán”, “Maciste”,  así como de   películas mexicanas  que en provincias se proyectaba de lunes a domingo, y por supuesto no todos los días nuestros padres nos daban dinero para asistir a cada una de las funciones. Era todo un reto para los niños agenciarse de los cincuenta centavos que costaba la media entrada para el “Cine Municipal” o el “San Martín”, peor aún si no cumplíamos con las tareas de la escuela o los mandados de la casa, estábamos prácticamente chantajeados por nuestros padres, sino también por nuestros hermanos mayores o los amigos más grandes que nos ilusionaban con encontrar una fórmula para solucionar este “problema” de adición al cine, ya que la televisión por esos años recién había llegado al pueblo y pocas familias podían ostentar uno en su sala.

Pero llegó esa oportunidad para el grupo de amigos del cual formaba parte; Pedro el más avezado e intrépido había descubierto que era posible entrar al cine por la puerta de escape del cine que daba al garaje municipal, y que permanecía cerrado casi todo el tiempo, lleno de vehículos malogrados y materiales de trabajo, lo único que teníamos que hacer era trepar una pequeña pared d e adobe semidestruida y bajar por una mata de ciruela que florecía al otro lado de la cerca.

La primera vez que lo intentamos salió a la perfección, la segunda ocasión también, hasta que en la tercera oportunidad alguien se dio cuenta  de nuestra presencia, entonces los guardianes nos pillaron tratando de abrir la pequeña puerta; fui cogido debajo de uno de los carros viejos en donde me había escondido, y recibí como castigo una somera paliza que aún recuerdo, mientras que mis amigos escaparon asustados a sus casas.

Nunca más lo intenté por ese lugar, sino ahora por el techo....


jueves, 19 de mayo de 2016

CONGRESO DE LA REPÚBLICA APRUEBA PROYECTO ESPECIAL CHANKILLO


CHANKILLO  YA ES UN 

PROYECTO ESPECIAL


Vista panorámica de Chankillo  en el valle de San Rafael.

El Congreso de la Republica el día de hoy aprobó por 70 votos a favor y cero en contra la creación del “Proyecto Especial Chankillo” que le permitirá a partir de la promulgación de la autógrafa de Ley en el Diario oficial El Peruano, contar con presupuesto propio para la realización de estudios, preservación, y conservación del patrimonio que contamos los casmeños y asimismo la puesta en valor de lo que será muy pronto: “Patrimonio Cultural de la Humanidad”, un sueño anhelado que se debe concretar muy pronto por parte de la Unesco  - organismo dependiente de las Naciones Unidas.

Esta promulgación no ha sido fácil lograrlo ya que en primera votación del mes de diciembre pasado se aprobó por amplia mayoría de votos en el Congreso de la República, y cuando todos los casmeños creíamos que el Presidente de la República, Ollanta Humala iba a firmar la autógrafa de ley para su promulgación oficial, éste fue observado y devuelto a la Comisión de Cultura del mencionado Congreso hasta que por fin hoy día: 19 de mayo 2016 lo hemos logrado, gracias a la votación alcanzada en el Pleno del Congreso Nacional. En este esfuerzo que pone a Casma en el tapete de los proyectos especiales para la arqueología de la costa peruana, pone a Chankillo en  lugar que le corresponde como el “Observatorio Solar más antiguo de la América".


Se puede observar parte de las 13 torres de Chankillo

En esta tarea titánica de marchas y contramarchas en el Parlamento Nacional se debe destacar el aporte y esfuerzo del Congresista Manuel Dammer Ego Aguirre que fue el primer gestor del  proyecto original, que luego fue modificado y asumido por la Congresista: María Magdalena López Córdova, y que hoy todos los  saludamos y nos felicitamos por haber alcanzado la meta que pensábamos casi imposible de lograr.

Queda pues el compromiso pendiente de los verdaderos casmeños de  continuar en esta tarea que recién comienza y estar atentos  a que se haga realidad este viejo sueño como corresponde ante la historia que nos ha de juzgar.















RECORDAR ES VOLVER A VIVIR.- Autor: Augusto Llosa Giraldo


RECORDAR ES VOLVER A VIVIR

Para Eleazar Moreno Busto, con el compañerismo
mas grande del mundo...


El recuerdo más remoto que guardo de mi amigo Eleazar, fue antes del Terremoto del 31 de mayo de 1970, en Barrio Nuevo, de nuestra ciudad natal: Casma. Vivíamos  nuestra pubertad, y el día a día entre los estudios y los juegos característicos de los  adolescentes prestos a convertirse muy  pronto en mayores, yo era muy amigo de su hermana mayor: Consuelo. Conocí a sus padres en vida antes de su partida a la eternidad.

Cuando pasó el terremoto nos unió más la amistad, no solo porque llegamos a vivir más cerca sino  porque la vida se nos hacía más fácil por decir lo menos. Nosotros vivíamos en un pasaje cerca al Cerro La Virgen y ellos en lo que es actualmente la Calle Reyna y  cada vez que yo traía los baldes de comida de la casa de mis tíos para los “chanchos” que criábamos en casa, pasaba por la puerta de su casa  y así nos fuimos haciendo más amigos hasta que nos separamos por esos avatares de la vida para luego reencontrarnos ya mayores de edad.

Nos volvimos a reencontrar en el barrio en los años 90, no recuerdo en qué circunstancias pero lo que nos motivó a juntarnos fue la pasión por la política que nos  unió y comenzamos juntos a militar en una organización política de izquierda  ya desaparecida, que nos llevó a volver a vivir una nueva experiencia con la pasión que se le da a las cosas que uno quiere, que uno ama,  y con la  intensión de pretender cambiar las viejas  “estructuras políticas del Estado” ya bastante corroídas por la corrupción y el pillaje que en ese entonces eran muy evidentes en los gobiernos de turno que se sucedían en el poder.

Lo que paso después es que Eleazar se enfermó, y yo me fui a vivir a otra ciudad, nos distanciamos varios años hasta que volvimos a reencontrarnos ya en otro contexto político que vivía el país. Se casó el en el Puerto Casma, fui su testigo de  matrimonio con Susana, que muy bien guardo en mis recuerdos cuando ante el alcalde que los casaba se dieron el sí de por vida, la fiesta en familia que pasamos en un conocido recreo campestre de la ciudad. Nos volvimos a reencontrar años después cuando el regresó de Suiza después de varios años de ausencia, conversamos de varios de nuestros proyectos literarios comunes que hoy se hace una realidad con la publicación de su Libro: “La calle en el Mar”...




Espero que estas líneas sirvan de aliento para continuar en la brega diaria de la literatura que nos apasiona, pero sobre todo para darles vida a los “demonios” que conviven con nosotros y salgan a la luz para deleitar a nuestros lectores.



Augusto Llosa Giraldo



viernes, 13 de mayo de 2016

IPANI: LA MONTAÑA MÁGICA. Autor: Augusto Llosa Giraldo


IPANI: LA MONTAÑA MÁGICA

Dedicado a: X.S.D con emoción bravía y selecta que me
inspiro este modesto trabajo literario.




Desde que conocí Los Andes peruanos – soy costeño de nacimiento - siempre quise tener la oportunidad de llegar a una de sus cimas  por más pequeña que ésta sea. Durante mi estancia en Santa Lucia – Lampa – Puno, conocí el distrito de Paratia, ubicado a más de 4,800 metros sobre el nivel del mar.  Un lugar inhóspito, todo cubierto de hielo y nieve como es el sector de Chilahuito, en donde la temperatura promedio es 5º grados Celsius, en estas condiciones todos los días martes suben los comerciantes en camiones que llevan sus productos para comercializar  en la feria dominical, también conocido con el nombre de “Q’ato” o plaza en idioma quechua. En donde se intercambia carne, lana, o cuero por fideos, arroz, y otras mercaderías. Aquí en este lugar lejano de nuestro país por primera vez palpe con mis manos la nieve y el frio del hielo que te sobrecoge el alma.

En otro momento de mi permanencia en la región Puno, tuve la oportunidad de conocer el distrito de Pichacani – Laraqueri,- Provincia de Puno en una de sus parcialidades se ubica la montaña “Ipani” con cerca de 4,250 m.s.m a donde llegué con dos compañeros de la zona luego de una caminata de  más de tres horas. En el transcurso del camino mis ocasionales acompañantes me comenzaron a comentar lo que ya antes me había animado a conocer esta montaña, me reiteraron las maravillas que iban a contemplar mis ojos y que jamás podría olvidar, siempre y cuando alcance la cumbre de aquella montaña, y cuando les volví a reiterar qué es lo que vería en específico ese día, me confirmaron que no me lo dirían porque era una sorpresa para mi persona. Esta montaña colinda por el Sur con el distrito de Acora, por el norte con el distrito de  Puno.



Recuerdo que cuando llegamos a la cercanía de la base de la mencionada montaña, pude contemplar a plenitud de su hermosura y me prometí a junto a mis compañeros llegar a coronar su altura que tenía la forma de un triángulo casi perfecto. Nos cobijamos en una rustica casucha construida de piedra y protegida por el infaltable ichu que existe por todos lados, en donde descansamos parte de la tarde y la noche, cenamos nuestro fiambre y al final tomamos alcohol que  llevamos en nuestra mochila,  preparado en base a agua hervida y yerbas aromáticas del lugar como la “Pura pura” que recogimos del campo hasta quedarnos bien dormidos. Al día siguiente nos levantamos bien temprano  de nuestras camas que eran pellejos de alpaca y una raída frazada mil veces usada y que aún servía.

Ese mediodía nos alistamos para la escalada final, antes preparamos un almuerzo que consistía  en una “Huatia” de papas asadas en un horno hecho de piedras calientes y su respectivo queso que acompañamos con su rocoto molido que  llevamos y saboreamos hasta saciar el hambre que teníamos. Descansamos una hora y media más o menos y comenzamos los preparativos para la ascensión hacia la  mencionada montaña que nos contemplaba reluciente, eran las 2.30 de la tarde aproximadamente. Era un día esplendoroso de sol radiante, con un cielo azul brillante que nos prometía una espectacular visión desde la altura. Comenzamos a subir la cuesta que en forma ondulante trepaba la montaña. Avance unos trescientos metros y ya sentía el cansancio y agotamiento que comenzó a hacer mella en mi cuerpo, me quede último en la “fila india” que ascendía, y yo lentamente con mucho esfuerzo avanzaba, daba unos diez o veinte pasos y me detenía, inspiraba el poco oxigeno enrarecido que había en esas alturas y continuaba a paso lento. Y cuando ya faltaba unos 100 metros más o menos para  llegar a la cima, el agotamiento evidente que sufría me hizo pensar que podría ser fatal para mí y francamente pensé en renunciar a mi propósito, pero uno de los compañeros que estaba a unos 50 metros arriba, bajó para acompañarme y darme fuerzas para continuar. Me vio  seguramente con una cara de asustado y me dijo: ¡tranquilo compa, descansa relájate y pon de tu parte todo lo que puedas para observar lo que pocos humanos han logrado contemplar desde estas alturas…!!!.

Después de descansar unos veinte minutos me repuse un poco y lentamente comencé a subir la ascensión hacia aquella montaña  que me esperaba a pocos metros para coronar la cima. En esos momentos no veía nada, solo sentía el fuerte dolor  de mis piernas que estaban al borde del colapso y mi corazón a punto de estallar por el poco oxigeno que recibía y la angustia de contemplar  lo que mis amigos me habían señalado que  vería en unos minutos más. Cuando di el último paso ya en la cima circular que tenía un poco de nieve, lo primero que hice fue recostarme en una piedra que cómo una especie de banco había y allí medite una media hora hasta que me fue pasando el fuerte dolor que tenía en el  cuerpo y el dolor de cabeza  que me impedía mantenerme en pie hasta ese momento. Cuando recupere la conciencia plena pude observar la grandiosidad del espacio que me extasiaba y me hacía sentir una pequeñez en tan vasto espacio azul serrano que me atrapaba con solo observarlo a la distancia. Me lamenté mil veces que no haya llevado conmigo una cámara fotográfica que pueda graficar esos momentos inolvidables que mis ojos contemplaban en esos bellos  momentos que viví a más de 4,250 m.s.m.





Las palabras sobran para expresar con certeza y plenitud lo que observaban mis ojos en  esas alturas  del altiplano puneño. Por un lado podía contemplar la grandiosidad del Lago Titicaca al sur este, al fondo las cumbres de la cordillera del Illamani por el lado de  Bolivia, por el lado oeste veía las cumbres de los volcanes: Ubinas y el Omate  que lanzaban fumarolas de humo negro, y por encima de mi cabeza pasaba casi rasando un hermoso cóndor que como bienvenida me saludaba. Era un espectáculo esplendoroso que observaba, que al reaccionar comencé anotar en una libreta de apuntes que siempre llevaba en mi mochila, para no olvidar jamás lo que por esas circunstancias me tocó vivir. El tiempo como siempre nos marca el derrotero, tuvimos que comenzar a bajar luego de haber permanecido por espacio de una hora en: Ipani “La Montaña Mágica”.












miércoles, 20 de abril de 2016

14 DE FEBRERO UN DÍA INOLVIDABLE .- Autor: Augusto Llosa Giraldo

14 DE FEBRERO UN DÍA 

INOLVIDABLE

Vista del Penal de Yanamayo, ubicado en Alto Puno

Han trascurrido 22 años desde aquel viernes 14 de febrero  del año 1994 – “Día de San Valentín” - en que fui detenido en la plaza de armas de mi ciudad, Casma – Ancash. Me capturaron porque tenía una requisitoria judicial que desde el Cusco existía contra mi persona de unos hechos ocurridos en el año 1986.

Todo sucedió muy rápido y fui encarcelado, llevado primero a Chimbote en donde me tomaron mi manifestaciones de ley, luego fui trasladado a Lima y depositado en la Carceleta del Palacio de Justicia en donde estuve recluido por más de tres meses, hasta que tuvimos que organizar un “Motín” para que nos trasladaran a un penal y nos juzgaran. Sucedió que con motivo de las Elecciones Generales del año 1985 esa tarde y noche el subterráneo del Palacio de justicia fue abarrotado por personas requisitoriadas que fueron capturados al momento de la salida de sus centros de votación y llevadas a éste lugar que solo podía cobijar a lo mucho unas 150 personas. Al día siguiente nos vimos en medio de un infernal mundo  de gente atiborrada que dormía en los baños, en los pasadizos, todo pestilente e inhumano.

Una madrugada en forma inesperada fui trasladado  del Palacio de Justicia por una de sus salidas, me subieron a una camioneta y me llevaron rumbo al Aeropuerto Internacional “Jorge Chávez” bien custodiado por dos policías bien armados con fusiles AKM con destino hacia el Cusco. Al llegar a la Ciudad Imperial al bajar del avión me subieron a una furgoneta de la policía encapuchado y enmarrocado, me subieron en peso a bordo y en el trayecto del Aeropuerto hasta el Penal de Q’encoro me maltrataron con la cacha de los fusiles golpeándome  la cabeza y partes del cuerpo. Aquí permanecí alrededor de tres meses, conviviendo con los presos “especiales” y al ser sometido a juicio un “Tribunal sin Rostro” me sentenció a seis años de condena.

Posteriormente un 23 de agosto del año 1994 fui nuevamente trasladado en forma sorpresiva, sacado de mi celda a las cinco de la mañana y llevado al Penal de Máxima Seguridad como es Yanamayo. Al llegar a Aeropuerto Internacional “Manco Capac” de Juliaca al ser conducido en una camioneta 4x4 y protegido por dos camionetas que custodiaban la caravana del Coronel director del Penal  a cargo del operativo éste le  pregunta al oficial que estaba a cargo de mi traslado: ¿cuántos años le han dado a este preso?... a lo que el oficial responde: ¡a seis años de condena¡¡¡ mi coronel, éste mueve la cabeza y me mira, y con una sonrisa socarrona señala: ¿ah yo recibo presos de 10 años para arriba…jejeje.¡¡¡

Aquí me volvieron a juzgar nuevamente cuatro años  después, un “Tribunal con rostro” esta vez fue el que me rebajó la condena a cinco años de prisión que los cumplí al interior del Penal de Yanamayo en donde estuve recluido por cerca de 4 años, por el supuesto delito de “Apología” de “terrorismo” en favor del grupo subversivo MRTA. Gobernaba el país, el dictador Alberto Fujimori Fujimori.

En todo este tiempo trascurrido de mi vida que estuve recluido en el Penal de Máxima Seguridad como es Yanamayo, recibí el trato adecuado de mis compañeros de prisión como es del MRTA en donde conviví con ellos cerca de medio año, y en particular la memoria del compañero Américo Gilvonio Conde, Jaime Castillo Petrozzi, entre otros que se me escapan de la memoria, al igual que de los denominados “Presos Independientes” con quienes pasé la mayor parte de mi prisión, cómo olvidar a Alberto Seminario, Hugo Condori Mollocondo, Dionisio Condori Mamani, Cesar Ávila, René Bustios, Augusto Tutacano, entre otros. Pero a quien le debo dar un trato especial y reconocimiento  es a mi compañero y amigo: Christian Iñapi Ramírez, con quien pasé la mayor parte  de mi prisión en Yanamayo. De igual manera  las autoridades penitenciarias siempre me dieron un trato especial en mi condición de comunicador social y escritor.

En todo este tiempo las condiciones de vida al interior del penal eran extremas al comienzo todos los 450 presos que convivíamos sólo teníamos derecho a media hora de uso de patio que después de cerca de un año se fue ampliando, primero a una hora, luego medio día, para al final de mi condena disfrutar de todo el día del patio exterior que significaba tener patio de 8.00 de la mañana hasta las 5.00 de la tarde. Beneficio que abarcaba tanto a presos clasificados en “Alta”, “Media” y “Mínima seguridad Especial” que disponía la ley. Se servía el desayuno a las 7.30 de la mañana, el almuerzo a las 12.30 del mediodía y la cena a las 7.30 de la noche. Al interior de cada pabellón se cerraba las celdas a las 8.00 de la noche, y las luces de todo el penal se apagaban a las 10 de la noche en punto.

En la foto estoy en mi barrio Laykacota - Puno
Los alimentos eran preparados por un equipo de “cocineros”, que eran presos comunes traídos del penal de “La Capilla”  que cumplían el papel de prepararnos los alimentos, pero supervisados por un profesional en nutrición que era remunerado  por la “Cruz Roja Internacional” ente que supervisaba el tratamiento adecuado a los presos de este centro penitenciario. Los alimentos eran distribuidos por los propios delegados de cada uno de los pabellones, quienes salían del interior del penal hacia la puerta para probar y recoger la “paila” que esperaba su traslado. En caso no estaba bien preparada la comida, los delegados se ponían de acuerdo y la rechazaban, ya sea por falta de cocción, sal o el arroz mal cocido, etc. Y tenía que ser cambiado por otros alimentos ya sea frutas, pan o ensaladas.

Cuando sólo faltaba un día para la obtención de mi Libertad, sucedió un hecho que fue noticia nacional: Los Presos de Máxima Seguridad, correspondientes al Pabellón de los denominados “Proseguir” se amotinaron en la segunda planta del penal, causándole la muerte – según se supo después – a un oficial que intentó repeler la acción. Todo el Penal fue acordonado de policías y fuerzas especiales que al final después de tres días fue socavado y llegó la normalidad. En estas condiciones el Director del penal renunció. Yo tenía que haber obtenido mí  ansiada Libertad el lunes 14 de Febrero del año 2000, pero con estos hechos recién salí el miércoles 17 de febrero, porque no había director que firme mi boleta de Libertad.



miércoles, 6 de abril de 2016

DISTRITO DE BUENAVISTA ALTA CELEBRO 81 AÑOS


BUENAVISTA ALTA CELEBRO 81 AÑOS 

DE VIDA INSTITUCIONAL   


Alcalde Tomás Polo cumple con su pueblo


El distrito de Buenavista Alta, cumplió  81 años de su creación política ayer 05 de abril, en ese marco la gestión del Alcalde Tomás Polo Ágape viene ejecutando una serie de obras en poco menos de un año y tres meses de gestión, entre las que destaca la construcción del asfaltado, adoquinados y  veredas  del Centro Poblado de Huanchuy, obra valorizada en más de 3, 500,00 millones de soles, así como la construcción de canales de regadío para mejorar el riego de los sectores de Cunca, así como la construcción de una aula inicial y canales de  Paredón y la Viña entre otros, que sumados dan un presupuesto de más de 4, 000,00 millones de soles.

De igual manera viene trabajando el expediente técnico de lo que será la construcción del asfaltado de la carretera Buenavista – Mojón, que en la actualidad se encuentra en la fase final en el Ministerio de Vivienda y Construcción. Al igual que el proyecto Integrador de Agua Potable para mejorar la distribución del agua potable para los sectores de Cahuacucho, Buenavista Alta, y baja, al igual que para el Asentamiento Humano “Héroes del Cenepa”, Huancamuña, obra valorizada en cerca de 6, 000,00 millones de soles.

Palacio Municipal en la actualidad

Así mismo viene implementando lo que será el “Serenazgo Municipal” para el distrito con la contratación de 10 personas para que brinden el servicio de vigilancia que ya está en funcionamiento desde el pasado  mes de marzo.


El Alcalde  Tomas Polo,junto a su Gerente Municipal: Sergio
Quiñonez.


Y en los próximos días estará inaugurando en el sector del AA.HH “Héroes del Cenepa” la construcción de un “Mercado y Loza Deportiva” construida con dinero  del Ministerio de Vivienda y Construcción.




Nota:

En la Fiesta de Aniversario estuvo presente el Alcalde Provincial: Jhosept Perez Mimbela, junto a su primer regidor, Eliot Coc Aguilar, quienes participaron  activamente de las actividades programadas.



Programa especial de aniversario:

Programa oficial de Fiestas 

El Alcalde Tomas Polo junto al Alcalde Provincial, Jhosept Perez Mimbela, junto al
Primer Regidor de la comuna casmeña: Eliot Coc Aguilar















viernes, 5 de febrero de 2016

LA CALLE EN EL MAR. Autor: Eleazar Moreno Bustos.

.
LA CALLE EN EL MAR

(Extracto...de la novela del autor casmeño: Eleazar Moreno Bustos)

(...)

."- Mi prima huevòn, que pregunta por ti, yo le paro engañando, dale bola huevòn, yo no le voy a decir que no sales por la vaina esta, que estés arrugado, que te chupas. No. Esa huevada no le voy a decir. Puta que si yo fuera, huevòn.

.- Causa, no creas que no quiero, no es eso huevòn, tu sabes, tas viendo que estoy yendo al cole y encima las tareas, chancar, ayudar al viejo, y más que todo, los guantes, loco, los guantes, me entreno causita y en serio, no creas que es una huevada más. No causa. Es mi oportunidad, ya me vas a ver, me vas a ver y veras que no te miento.

.- Cuñao hay dan una peli en el cine, dicen que es chévere, pa templarse, para saber templarse, no?  O sea si vas con una jermita, tu sabes no? Puta sino sales agarrado de la mano, eres un huevòn.

.- Como se llama la película?

.- Espérate…esa huevada se llama…”Grase”…ahhh…ya Crase. Chucha no sé cómo se dice, ni como se escribe, creo que es inglés, o griego, ya tú mismo saca tu línea.
.- Sabes de que se trata?
.- Trata qué?
.- La película.

.- Ahhh… creo que de un huevòn que baila chévere, pero medio amanerado, pero tiene una jermita, o esta templado  de una jermita, y ella no le da bola. El la espera la salida del cole y le hace sus quecos bailando y hay hasta bronca creo…
Eso es todo?

Puta no seas huevon. Causa… tú no vas por la película, tú vas por Sarita, tú vas por ella, loco si ella quiere contigo, puta loco, tú te vas a hacer el difícil en que ella se haga la difícil.
.- Sarita es tu prima,huevòn.

.-Y qué ¿acaso no está rica, puta sí a mí me dara bola… hace rato cuña´o. Oye yo saco, ella sale contigo, su vieja atraca, es mi tía pè. Yo  le digo que vamos al cine y la vieja atraca, anímate cuñao.  Oe cuñao, la costilla se va va cansar, no te va a esperar tanto huevon, hay un gil que estudia con ella y la esta afanando, hasta “cangrejo”, ves concha su madre, hasta “cangrejo” está que la afana, le manda regalitos, la espera a la salida del cole. Sarita no quiere ni mierda con él, puta me da miedo que en algún momento le haga la cagada.

.- Puta “pisquito”… ya… mierda, me ganaste. Me rindo contigo. Puta “pisco” de donde tienes esa labia, ese chamullo, pareces político, porque no te dedicas a vender sebo de culebra, ganarías billete huevòn.

.- Yo me entere en eso no cumpita, prefiero ser choro, político pa los huevones, eso es para los que tienen plata. Engañarle a la gente no causa, hasta allí no huevòn. Para ser político tienes que ser una mierda, sin sangre en la cara, tienes que ser fino de alto vuelo, allì la mermelada te llega en cilindros, yo prefiero recursearme aquí loco, uno que otro solcito, suficiente con tal que salga pal combo. Sino yo le robo a alguien, lo hago de frente, así. Y lo hago porque no tengo pe, huevòn. Los políticos tienen plata concha su madre y quieren más y nos roban huevòn, se la llevan fácil, se la llevan en carretilla.

.- Si “pisco”, concha su madre se la llevan fácil y acaso están en cana, que político ladrón está en cana, allí corre billete huevòn, allí con el billete te limpian, sales limpio. Por eso estamos cagados huevòn.

.- Bueno loquito còmo es, vas  o no vas? Ya te animaste?
.- Y me preguntas huevòn, si ya me cagastes, que te voy a decir que no huevòn, ya me agarraste. Oye cumpa, pero… dentro de una hora ahh … Si no llegas dentro de una hora me quito. Ta bien…
.- Chócala…
.- Ya huevòn…

Martín, abandonó la ruta que lo llevaba al colegio y se desvió hacia otra dirección; centro de la ciudad. Había dejado atrás el barrio: un inmenso enjambre de celdas habitadas que se apilan sobre los cerros y se van comiendo los espacios, como modernas ruinas en bosques devastados. Había despojado a su andar de sus formas avezadas. Ahora movía su cuerpo sin la impulsividad, ni el apremiante de sus reflejos.

Cubrió toda la distancia caminando, lo hacía por entre cruces y paralelas, conocía cada palmo y cada recodo. De pronto se halló en el corazón de la ciudad, en la más amplia de sus calles. Era un mundo más allá de su barrio, donde el alboroto y los ruidos son de alta frecuencia y las centellantes luces surten de fantasía a las aborrecidas necesidades, pronto llegó al lugar señalado, levantó la cabeza y pudo leer la descolorida marquesina del cine. Era una vieja nave a la que le delataban los años, su esplendor se lo había llevado los años y muy pronto la borrará el olvido. En su antesala oliendo  a vejes de linóleo pendían de la paredes, los descorchados marcos de los afiches. Martín, ubicó entre ellas a la función del día, estaba cerca de la entrada en un cartel vistoso. En ella estaba un jovencito John Travolta y encima de él como corina Hollywoodense la palabra GREACE. Martín, miró la pose  desarticulada  y escénica del engominado galán. Le pareció a la de Bruce Lee, pero para él no tenía comparación, era su ídolo. Lo quiso imitar, parecérsele, pero todo quedó en intento. Él no había venido hasta allí para establecer diferencias, ni querer parecerse. Él estaba allí porque algo inesperado lo había apartado de su ruta. El imprevisto había intercedido concediéndole una cita y con una persona a quien veía mucho pero conocía poco. Martín la conocía desde su tierna infancia, cuando los dos asistían a la misma escuela. En algún momento él se cambió de ruta. La dejó de percibir. Él se unió con aquellos que cursaban aprendizajes donde cada uno era su propio Maestro. Ella  siguió de frente y dejó de ser una niña, el uniforme que empezaba a vestir, le resaltaba la exuberancia de su anatomía. Llegó a ser una adolecente en donde confluía casi todo, belleza, porte, abnegado espíritu para el estudio. Un deseo vehemente  de sobresalir, era asidua participante en todo evento de su  colegio, desde lo social, hasta lo deportivo. Martín, sabía que entre él y ella había un desnivel que sobresalía y marcaba sus rutas opuestas por lo que los dos se dirigían. Él fiel y gozoso de ser parte de esa tropa desacuartelada de que se autoimpone la ordinariez y que se imparte sus propias lecciones. Y ella correcta, formal, fiel a su deseo de ascender y de acatar los deseos de sus padres.
Y ella llegó. Llegó como la primavera para ser vista. Llegó portando la belleza de su adolescencia en su vestir y en su ser. La camiseta celeste con juveniles estampados. Una chaqueta amarillo claro y el ceñido pantalón azul, dibujaban su hermosura y su gracia. Martín, la miró y se estremeció ante tanta provocadora delicadeza, sus ojos del color del trigo maduro y sus labios recién bebidos en néctares de fresa.

.- Hola Martín.- se le adelantó ella, ofreciéndole sus mejillas…
.- Hola Sarita.- Correspondió el y le beso la mejilla como ella esperaba.
“Pisquito”, que vino con ella acompañándola se despidió y digo que regresaba en un par de horas para recogerla.

.- Sabes algo de la película? Preguntó Martín con curiosidad pretendida.
.- No… Ángel, me ha dicho que es bonita…
.- Quién es Ángel…
.- Mi primo pues, ahh, ustedes no le dicen Ángel?
.- Ahh, ya, Ángel si, si Ángel. Si a mí también me ha dicho que es muy bonita. No creo que nos quiera engañar a los dos, bueno sí Ángel lo dice es porque así debe ser.
.- Entonces entramos?
.- Si, claro… pero Sarita yo te invito.. ehh … yo pago…
.- No… no… porque no te puedo invitar yo. Si yo era la que quería venir, tu ibas a tu colegio no?. Yo te desvié, cómo que yo tengo la culpa y por eso yo invito.
.- No… no nadie tiene la culpa. No se trata de eso. Déjame que te invite, eso es todo.
.- Mira hay que dejar que sea Ángel el que nos invita. De él fue su idea y él me ha dado el dinero. Él nos esta invitando. De acuerdo?
.- “Pisquito”? …digo Ángel.
.- Si Angelito…

Martín, no supo cómo replicarle. No creía en la versión en la que se basaba Sarita para dejarlo sin argumento. Creía más bien en el ingenio y la sutileza con que ella le desbarató su varonil crecimiento de que por ser mujer debía ser sólo sujeto de complacencia.

    Sarita fue esa noche como una luna que lo irradiaba con su brillantez,
    Como un cisne que lo enlazaba con su largo cuello y lo atraía a su lago azul
    Que lo llevaba en su barca con sus propias alas, hacia las orillas cósmicas
    Hecha de polvo de estrellas.


.- Sabes en que mes estamos, Martìn? .- Le preguntó su padre desde la mesa donde trabajaba.

.- Yo creo que setiembre.- Respondió Martín que estaba cerca de el, insertando un hilo.
.- Sabes cuándo es tu cumpleaños?

.- El doce de diciembre.
.- Y sabes cuándo es el de tu mamá? 
.- No… no lo sé, cuando es?

.- El próximo dieciocho de octubre, ella está cumpliendo cuarentaicinco años. Martín no se sí estás de acuerdo conmigo que establezcamos esa fecha como el día de su recordación, el día que la recordemos cada año, simplemente el día que le guardemos memoria, no debemos dejar que quede sepultado en el olvido, c reo que es todo lo que debemos hacer para honrar su memoria.

.- Viejo… pero que podemos hacer si no sabemos dónde está?
.- Martín, hijo para hacerle una  honra no hay necesidad que se halle presente. Recuerdo que el acto que se hace por un cuerpo sin vida, tiene un carácter simbólico, es la forma como manifestamos el pesar por su partida. Sino está el cuerpo algún objeto que le perteneció puede tomar simbólicamente ese lugar. Hay cosas que ella quiso mucho, como por ejemplo su primer uniforme de enfermera que ella lo quiso conservar siempre, con un mechón de su cabello que se cortó el día que se graduó, las prendas de su pollera que ella vestía cuando volvía a su pueblo para las fiestas de su comunidad y así otras cosas más que todavía se conservan, gracias a tu abuela que las supo cuidar. Todas estas pertenencias las ponemos en el cajón, la llevamos al cementerio, lo enterramos, así le habremos dado el gusto de tener una tumba.

Martín, no decía nada. No quería responder. Lo incierto le parecía un lugar más seguro uy la verdad le parecía un lugar inútil. Aceptar su muerte seria como tapar las salidas de su evasión. La duda era un lugar que aceptaba como lugar de sus refugios. Aceptar su muerte seria como aceptar que la despojen de su alma  y le borren su  existencia. Quería clarificar sus ideas y recurrió a sus sueños, creía que escondían algún significado y el creía mas en ellas.
.- Siempre sueño que voy al mar solo y mi mamá está allí esperándome y me dice, “Te has demorado, pronto habrá un dia que vendrás temprano y allí si te podre llevar a mi casa. Ella me carga y me pasea por la orilla de la playa, luego me dice vuelve porque tengo que volver a mi casa. Yo le quiero seguir pero allá desaparece en el mar.

.- Martín, eso es sólo un sueño. Quizá estés pensando mucho, creyendo que allí la lanzaron.
.- Si… yo creo que sí. Yo creo que la han lanzado al mar. Pero ya no quedara nada de ella porque los pescados se comen su carne o los caracoles o el agua misma hace que no quede nada. Yo le voy  a hacer una cruz y la plantaré en la orilla del mar y todas las veces que vaya le llevaré flores y se las pondré allí.
.- Martín, si ese es tu deseo, solo tienes que cumplirlo, estás en tu derecho en expresar tus sentimientos de la forma que te parezca. Lo harás como lo tienes pensado, pero haremos también como lo tengo pensado yo. Tendremos dos motivos suficientes para que nunca la olvidemos.
.- Si está bien.- dijo Martín con su voz desfallecida.

Al día siguiente fueron donde un carpintero y el dieron el encargo que le confeccionara dos cruces y una pequeña caja de madera. Pasaron el resto de la mañana haciendo compras.
Martín, salió por la mañana, había sido llamado por la Liga departamental de Boxeo. Él ya figuraba en su nómina como boxeador amateur, categoría juvenil. Estaba en sus planes promocionarlo y conducirlo de manera profesional. Le estaban reconociendo su talento y la promesa que él podría resultar sí se sujetaba a indicaciones precisas y en su plan que le diseñarían, que él tendría que observar y cumplir tanto en su vida privada como en la deportiva.

Cuando Martín volvió a casa su ser se desbordaba de alegría. Era la expresión misma del júbilo y el entusiasmo. Le habían con firmado su primera pelea oficial de su categoría. Él tenía el boletín de la programación y lo mostraba radiante de emoción. Hortencia y  Leandro lo miraban conmovidos, hubiesen querido brincar con el de euforia, de compartir su dicha. Con mucho agrado le hubiesen dedicado palabras elogiosas y le hubiesen deseado éxito  en esa faceta de su vida que el acababa de descubrir. Pero ellos no compartían su ferviente deseo. No era lo que deseaban para él. Para Hortencia saber que se liará a golpes como otro muchacho como el, solo por el dinero, la fama o algún otro privilegio, constituía una exacerbación de la impulsividad reprimida, veía en aquel deporte, el grotesco goce de los espíritus represivos, la continuación de los bochinches callejeros sobre un entarimado donde se debe avasallar al rival hasta dejarlo al borde de la inconsciencia. No quería ver a Martín prematuramente fracasado, hundido en algún vicio. Si fracasase en ese intento de alcanzar la fama. El camino de su perdición estaría asegurado. Sabía que Martín tenía fortaleza de espíritu, la calle lo había endurecido, pero también lo había visto caer en sus abismos. Ella conocía ese lado proclive, conocía las dos almas de Martín, sabía que tras su careta de bravucón y pendenciero, hay un niño lastimado, herido que oculta el potencial de su agresividad en la levedad de su adolescencia. Y eso de machito pega a todos, que se pelea con cualquiera incluso están do en desventaja en tamaño o edad, no es mas que abrir el canal de su acumulada violencia. Hacer sentir el dolor físico al otro para que el dolor interno de su alma encuentre alivio. A ella no solo la perseguía esa premonición que ella misma se atribuía, por creerse conocedora de los quebrantos del destino. “Los caminos de Martín están empedrados de mitos trágicos que mas tarde lo acercaran a su fin”. Quiso ponerse de espaldas, quería situarse en la simplicidad de su indiferencia, pero ese saber más se lo impedía. Sabía algo más del destino de Martín, porque en un  exceso de  credulidad decidió consultar con los embelesos de la clarividencia y en la superchería de un chamán. Había concurrido a donde uno de ellos, él “Taita Marcelino”, un primo de ella, muy conocido por solventar esas artes allá en su pueblo de donde ella es también originaria. Quería saber que destinos aguardaba a Martín. El “Taita” no quiso hacerlo consideraba a Martín un miembro de su propia estirpe por llevar la misma sangre y  considerarlo también dechado de los mismos poderes. Además para él, Martín con sus diecisiete años era todavía un alma pura, que no debía ser perturbada  porque todavía estaba bajo la égida de Dios. A tanto ruego e insistencia de su prima Hortencia, el “taita” aceptó, pero le advirtió que algún día llorará su arrepentimiento  por querer inmiscuirse de forma flagrante  en la esfera espiritual donde está escrito el designio de Martín.

En medio de sus consabidos ritos, pasando la coca por sus manos, evocando a los Apus y en aparente estado de estremecimiento, dijo que había recibido respuesta que no era de buen augurio. Comenzó a hablar  en su aletargamiento; “Crecerá como un potro salvaje, sin dejarse domar, sin dejarse cansar, sin dejarse apartar por la lluvia, ni dejarse empujar por el viento, sus manos tendrán la fuerza de las olas, en su pecho arderán las arenas del desierto. Tendrá la astucia del puma  y la fuerza de las garras en sus manos, saltará con facilidad entre los peñascos y sabrá cuidarse solo entre los bosques. Lo buscarán para cazarlo y el podrá eludirlo con sus saltos, pero no podrá eludir una certera bala que le atravesará su corazón”. Cuando Hortencia escuchó todo aquello se le encogió el corazón. En comprender el momento se negó aceptar esa premonición y luego se culpó en mil reproches por haber acudido a ese tipo de averiguaciones. Hortencia se juró guardarse ese secreto hasta la tumba. De aquello no llegaría a saber ni Martín, ni Leandro, preferiría vivir estrujada por sus remordimientos que delatar su desafortunado atrevimiento.

Leandro, atrapado en lo crucial de su momento, empinado en lo interior de sus fuerzas, lucharía por no sumergirse en las brumas del desconcierto, debía idearse una salida a las pretensiones de Martín. No quería verlo solo como un sujeto potenciado en sus músculos, buscando alcanzar la letal plenitud de sus dos puños  como dos únicas contundentes razones, para desmoronar a su rival que también quiere alcanzar lo mismo. No quería que toda la amplitud de sus facultades quedase reducida solo a eso. Martín allí delante de él, con la hoja en la mano esperando que su padre la recibiera, afectándole con su presencia, resultándole un desafío. Leandro,  alargaba el momento, sentía la efusividad de Martín con un cascabeleo en su cabeza, no permitiéndole tregua a su razonamiento. Si intento por darle una respuesta giraba por su cabeza como un  carrousel, sin detenerse. Forzó un disimulado agrado y recibió de Martín la hoja y se dio de palmo con lo que estaba allí escrito:

     Explanada del Estadio Nacional
     Sábado 15 de noviembre
     Primera pelea preliminar de la noche
     Hora: 6.30 p.m.
     Categoría juvenil: Peso pluma
     Martín Pastrana “Pinku” Vs. Eladio Cueva “Huasòn”.

Leandro, se quedó mirando el papel largo rato. Su perplejidad giraba en torno a su cabeza como un mundo vacío, la hoja temblaba en sus manos, como si en ella Martín le estuviese enumerando todos sus argumentos, los argumentos pre de su niñez cuando quedó sólo y abandonado y los pos de su adolescencia con su padre queriendo juntarse en un reencuentro. Pero en todo ello había un solo argumento llamado Martín y Leandro no tenía los poderes para impugnarlo. Aquellos renacimientos que surgen del alma no se les pueden impugnar, no podría impugnarle ni su alegría, ni su esperanza. No podía impugnar a su hijo con la égida de su impotencia, porque sería prolongar su culpa. Debía desprenderse de su desconcierto  y ofrecerle una respuesta. Sentía que la realidad lo constreñía y lo empequeñecía, que lo llevaba en retrospectiva al tiempo cuando él también fue un adolescente y allí recordó ese mismo momento cuando recibió del profesor su libreta de notas y tenía que mostrárselo a su padre y que por cierto las notas no eran buenas. Su padre con la libreta en la mano y con los ojos fijados en ella, daba vueltas por la sala de la casa y él allí parado, tembloroso, esperando la reacción de su padre. De pronto en tono irónico su padre le cantó su respuesta: “ Ahh… esto tiene arreglo, en vacaciones, a trabajar conmigo, no hay propina para el fin de semana , ni para el cine, tú mismo te lavaras la ropa y si esto se vuelve a repetir, te saco de la escuela y te vas a juntar chatarra conmigo.” 

Para  Leandro ahora los roles se debían invertir y la realidad la debía de reinventar. Ahora él en el fingido rol de padre, recibía fingidamente la libreta escolar de su hijo y además debía fingir que veía en ella notas sobresalientes y que estallaba en una fingida ola de alegría. Se acercó donde Martín y le dio un efusivo abrazo porque su hijo en su ferviente deseo se lo estaba permitiendo.

Continua...